25 abr. 2011

Ruta de la Manzanilla (1ª Parte)

 Ruta de la Manzanilla (1ª Parte)
De despacho en despacho
Sanlúcar de Barrameda


Bueno, pues toca empezar esta entrada por el final. Esta primera foto, es parte del resultado de esta ruta de los graneles sanluqueños, (la Pastrana ha querido salir también en la foto, aunque no participó) ruta de las manzanillas en rama, de despacho en despacho. Manzanillas que sólo se beben si vienes por aquí, pues aunque te lleven una botella a casa "no es lo mismo", como decía aquél.  Y como ven en el título, pone 1ª Parte, por que sé que nos dejamos al menos otras dos terceras partes del recorrido, por que Sanlúcar tiene mucho de desconocido incluso para la gente de la zona.
Con un guía como Rafael de la Cruz, de "El blog de la Manzanilla de Sanlúcar en rama y su gente" y de "Todo a Granel", ( nombres que ya te lo dicen todo) solo podía salir la cosa más que perfecta. (Aquí a la derecha verán el link, entren y pierdanse, pero antes acaben de leer lo que yo he escrito, no?)

Y para empezar el recorrido y dejando el coche en el Barrio Alto, junto a Bodegas Barbadillo, comenzamos visitando un original y curioso Museo de la Manzanilla, y dando un paseo por entre los cascos de bodegas de Barbadillo, por libre, sin prisas, impregnándonos de ese olor tan inconfundible; Bodega de  Dos Hermanas, Bodegas de las Mil Pesetas, por allí duermen el Obispo Gascón, el Príncipe, y otros personajes más mayores, así que mejor no molestar mucho, aunque el Obispo Gascón sí salió a recibirnos. Directamente en la sala de degustación. Prodigioso.

Descendemos del Barrio Alto bordeando el Castillo de Santiago, el mismo que sale en las etiquetas de Castillo de San Diego, pero que no es de San Diego, sino de Santiago (no me pregunten por qué) y enfilando la calle Carmen Viejo, segunda parada: Bodegas Portales Perez, o lo que es lo mismo, Los Caireles, aquí ya nos metemos en faena: media botella de Los Caireles en el tradicional "gorrión", un vasito de vidrio grueso y basto, algo más grande que la caña; la conversación transcurre ya desenfadada; manzanilla fresca y frutal que resulta ser una muy buena manzanilla algo pasada, de uno 7-8 años de crianza media, creo recordar. Aquí algunos conceptos básicos acaban por los suelos.

Seguimos cuesta abajo, menos mal, hacia el mercado de abastos, ya con el bullicio típico de un sábado al medio día y con el agravante de ser Sábado Santo. A pocos metros, tercera estación, digo tercera parada. Bodega La Cigarrera. Aquí ya nos vamos a tener que sentar para tomarnos una en rama de La Cigarrera con un guiso de Cazón con guisantes, muy bien hecho. Una manzanilla más en linea comercial y más fina. Aquí ya la gente no para; se bebe una botella y se lleva tres.

Continuamos camino. Pasamos por delante de Barbiana; imposible esta vez ni verle los bigotes a los langostinos esos tan famosos. Otra vez será. Rafa va con el rumbo fijo a la taberna La Habana. Esta vez sí que sí. Cuarta parada, nos espera la Manzanilla Viruta, de Herederos de Argüeso, ¿San León en rama? ¿San León RF? pues un poco de todo, más o menos. Hace ya rato que dejé de preguntarme cosas. Brutal. Una manzanilla pasada de libro, pero a granel te da sensaciones muy diferentes.
 En este punto de la ruta nos deja Rafael. Son las 3 menos cuarto. !!Nos deja solos!! Tomo el mando. Es hora de que el estómago reciba algo diferente, así que marcamos rumbo a la Taberna d´Er Guerrita, calle Santo Domingo, calle Barrameda, San Salvador a la izquierda; creo saber llegar. Vamos que si sé llegar, si parece que nos estaban esperando. Platito de Garbanzos con chocos y platito de Huevos con Tagarninas: ¿Quieren ver fotos? (Son de Encantadisimo, ya, otro crack!)



Y ¿Con qué maridamos esto? Botellita de manzanilla Toneles Gordos, de Delgado Zuleta, vamos a dejarnos de historias, de maridajes, etc. Baja el nivel. No llega a la Viruta, pero es una manzanilla en rama, ¿Vamos a ponerle peros, ahora? Damos buena cuenta de los manjares y los terminamos con una amontillado Los 80, este es de los míos. Ya creo haberlo contado. "Los clientes del bar uno a uno se fueron marchando..." (esta frase viene al pelo), nos enseñan la sala de catas de La Sacristía, y la propia Sacristía. Palabras mayores. No les falta ni un perejil. Los tiene todos. Y nos obsequian con un Vino de Naranja; notas moscatel y corteza de naranja. Muy suave y agradable final.

5 de la tarde. Volvemos por nuestros pasos, con la sensación de que se nos acaba el día.La gente se concentra en torno a la iglesia de Santo Domingo para ver salir una procesión. Nosotros de paso acabamos de nuevo en el Habana ¿Qué mejor sitio para acabar con esta Pasión?



Recogemos el coche, de nuevo en el Barrio Alto, son las 7. ¿Aún queremos más? Fuimos en busca de la Tintilla de Rota, de J. Ferris. pero Alguien por ahí arriba no nos lo permitió. No nos permitió que tuviéramos tanta ansia, tanta codicia, tantas ganas de más después de lo que nos había ofrecido;vueltas y vueltas. Rota, Chipiona.No dimos con ella. No nos permitió encontrar la bodega. Era Sábado Santo, y era su día, pero nos lo prestó. No nos quejemos.

Gracias Rafael, gracias por todo. Y gracias a Jose (9ª P) y Pilar, ¿como el anuncio de las natillas: ¿Repetimos?


11 abr. 2011

Oloroso seco Villapanés

Oloroso seco Villapanés
Bodegas Emilio Hidalgo
Palomino 100%
20% vol
D.O. Jerez y Manzanilla de Sanlucar


Todo un vino genuino, como dicen en la propia página web de la bodega, Emilio Hidalgo,  y también he de decirlo yo, porque ha sido un grandísimo vino, un vino oloroso seco que me ha roto algunos de mis esquemas más básicos, pues el vino parte de un vino base sometido durante sus 2-3 años de vida a una crianza biológica, es decir, bajo velo de flor, como los finos y las manzanillas, para después pasar el resto de sus casi 20 años de crianza media, sometido a la oxidación, al contacto directo con el oxígeno, a una crianza oxidativa, que es la crianza típica de los olorosos.
¿Y qué le puede aportar a un oloroso viejo, pero no muy viejo, de unos 20 años como digo - una infancia con crianza biológica? Pues lo he notado un punto fresco, en nariz, una gran frescura, y una primera entrada suave, y ligera, los dos primeros segundos de la fase gustativa, para después explotar con la elegancia y rotundidad de un gran oloroso viejo con 20º que apenas se notan. Algo que no había notado hasta ahora, y han sido quizás las palabras del gran Juan Manuel Martín Hidalgo, las que me han abierto el camino de esta gran sorpresa.
Las notas a fruta escarchada, como los orejones, las notas de nuez muy marcadas, y los tostados de madera vieja son su carta de presentación al acercar la nariz a la copa. Finalmente en boca se muestra cálido, potente, con un punto de golosidad que lo convierte en una delicia, y con una persistencia casi eterna.

Todo fue en el transcurso de una excelente cata de vinos de Emilio Hidalgo, que empezó con el La Panesa Especial Fino, el Palo Cortado Marqués de Rodil, el Amontillado viejo El Tresillo 1874, para finalizar con su Hidalgo Pedro Ximenez, y nuestro protagonista de hoy, este gran Oloroso seco, la nueva joya de Emilio Hidalgo.

 



4 abr. 2011

Luis Pérez Petit Verdot 2008

Luis Pérez Petit Verdot 2008
Petit Verdot (100%)
15% Vol.
Bodegas Luis Pérez
Vino de la Tierra de Cádiz


Cuando dicen que nos quieren enseñar su proyecto, cuando dicen que nos quieren hacer partícipes de su proyecto, su filosofía, su objetivo, su meta, es por que realmente están convencidos de que solo así se le puede sacar todo el partido a una zona, a una provincia como la de Cádiz. Además muestran su cariño por la tierra, una tierra generosa, de excelente clima, especialmente dotada por la providencia para la óptima maduración de las uvas que darán lugar luego los excelentes vinos. Así nos presenta Guillermo Pérez, Willy, en el transcurso de las Jornadas  Formativas y Catas Chiclana 2011, su proyecto familiar, la finca, los vinos tintos de Jerez que elaboran, sus ideas sobre lo que debe ser el enoturismo " al más puro estilo Napa Valley" - dice,  mostrándonos fotografías de los inicios, de las dificultades hasta encontrar una finca apropiada.

Ya les hablé hace unos meses de Garum, el vino jóven de la bodega. En esta ocasión tuvimos la oportunidad de catar también Samaruco, su hermano mayor,  pero hoy les quiero hablar de el buque insignia de la bodega, el pletórico Petit Verdot 2008.
Si ya hay que tener valor para embarcarse en este proyecto de elaborar vinos tintos en Cádiz, creo que ya hay unos 14 que tienen ese valor, con la que está cayendo, pero vinos de calidad indiscutible, mucho más mérito tiene sacar al mercado un monovarietal de esta uva de origen francés, pero que  - mire usted por donde -  se aclimata a la perfección en zonas cálidas y es capaz de alcanzar aquí en Jerez  un óptimo punto de maduración para la elaboración de este vino monovarietal, un vino de alta expresión, un vino de autor, y el autor...es de Cádiz.



La uva Petit verdot es un uva de origen francés, más concretamente de la zona de Burdeos, y por sus relativas dificultades a la hora de madurar, ha sido empleda casi siempre de forma combinada con otras como la Cabernet sauvignon , la Syrah o la merlot. Hasta su propio nombre ya tiene connotaciones en ese sentido. De una tiempo a esta parte se ha extendido por zonas cálidas de Europa, como Andalucía,  La Mancha y el Levante español,entre otras, aparte de las zonas cálidas extranjeras, claro. El hecho de poder catar un vino 100% Petit verdot, de los que no hay muchos ejemplos,  te hace ver que estamos ante una rareza, en cierto modo. Las zonas de Ronda, Alicante, Jumilla, La Mancha, ... tienen buenos petit verdot ya reconocidos. Repito, éste, es de Cádiz.

Tiene un intenso color picota, oscuro, muy oscuro, con una lágrima que tinta mucho la copa. En nariz es una bomba aromática, de gran intensidad y complejidad. Inicialmente da mucha fruta negra, notas herbáceas, de heno. Más tarde te da toques minerales de tierra húmeda,  y notas de madera vieja, barniz, brea, Willy va más allá y habla de tinta china, grafito, mina de lápiz, (bufff! ¿todo eso?.)
 Sus 12 meses de crianza en barrica nuevas de roble francés y sus 15º de alcohol, que por otro lado no se notan, le aportan una rotundidad de la boca, una gran corpulencia, "un vino que pesa" apuntó alguien en la sala. Pero tras el ataque inicial viene la suavidad, la untuosidad, y la golosidad. Y el final es largo, muy largo. Eterno debería ser.
Claro que si al finalizar la cata, nos obsequian con unos platos de queso curado de cabra de Alcalá de los Gazules, primeras estribaciones de la Sierra de Grazalema, y volvemos a repetir copa de un petit verdot ya más abierto, más oxigenado, nos damos cuenta de lo afortunados que somos de vivir en Cádiz. 
Al menos yo me sentí así.