28 nov. 2013

Monovarietales de Tintilla de Rota 2013.Taberna der Guerrita.

Estamos asistiendo al Renacimiento- así como suena, y si me apuran hasta con el mismo significado en cuanto a ese periodo histórico del mismo nombre- de la variedad Tintilla de Rota. Un variedad de uva autóctona andaluza, bastante desconocida, en general por el público, hasta hace unos pocos años, con la que se elaboraba  - y se elabora - un vino dulce de muy escasa producción en algunas zonas de la provincia de Cádiz, sobre todo en el propio término municipal de Rota.
Sin embrago, es una variedad  ya conocida desde los siglos XVII y XVIII y que vinificada en dulce, con sobremaduración y pasificación, y adición de arrope dió lugar a célebres vinos de licor muy apreciados en Europa. Bodegas como  Lustau, Ferris, J. Martínez, y González Byass, más recientemente, elaboraban este tipo de vinos dulces, ya digo que escasos pero muy apreciados.

Sin embargo, desde mediados de la década pasada bodegas como Barbadillo, Huerta de Albalá o la propia González Byass han vinificado partidas de Tintilla de Rota en seco, es decir, para la elaboración de vinos tintos: Gibalbín, Barbazul, Finca Moncloa, incorporan pequeños porcentajes de Tintilla de Rota en su coupage. El siguiente paso había que darlo pero ya: elaborar un monovarietal de Tintilla de Rota.

La pasada semana tuve la ocasión de asistir a la primera cata de vinos monovarietales de Tintilla de Rota, cómo no, en la Taberna de Er Guerrita, en Sanlúcar de Barrameda, donde se pudieron catar hasta 15 vinos de Tintilla: Cierto es que algunos eran artesanales o experimentales, como los elaborados por el Centro de Investigación Rancho de la Merced - que son pioneros a la hora de apostar por la recuperación de esta variedad y demostrar que se puede hacer un gran tinto con esta variedad. Otros vinos eran muestras de barrica de vinos que saldrán al mercado proximamente, y finalmente se cataron 4 dulces o vinos de licor como los que he comentado al principio, y que le s hablaré en otra ocasión.
Pero quiero destacar aquí  5 vinos que son ya o lo serán  una realidad palpable y bebible a muy corto plazo: (el orden es meramente alfabético):
1. Atlántida 2011, elaborado por Alberto Orte, con la colaboración de Bodegas Luis Pérez, para la Compañía de Vinos del Atlántico. Con 16 meses de crianza en barrica. 14.5% vol. También pudimos catar la añada 2012. En general, son vinos muy frescos, con gran intensidad de color y aromas. Tanino muy presente- se vinifica con raspón - marcadas notas minerales, y muy buena acidez.


2. Arroyo Alquitón 2012. Muestra de barrica, saldrá al mercado en una semanas, es el vino que elabora el enólogo Ramiro Ibáñez en la finca Hacienda La Parrilla, en San José del Valle. 14.5% vol. Una elaboración muy artesanal, fermentando el mosto en barricas de roble, y con unos pocos meses de crianza. Con una producción de poco más de 1000 botellas. Muy oscuro, de capa muy alta, como casi todos; vivo, fresco, mucha fruta negra - ciruelas, moras - notas de zarzaparrilla, y boca intensa y licorosa.  Una delicia.

3. Mahara 2011. Es vino que elabora Migue Gómez Lucas, otro enólogo gaditano, al que conocemos por su labor  al frente de Fine Tempo, en Zahara de la Sierra, en pleno Parque Natural de la Sierra de Grazalema. Otro gran vino, bien elaborado, artesanal, con un matiz floral mucho más intenso que los otros, violetas, rosas...

4.Tintilla 2012. Muestra de barrica  - sacada la víspera de la cata - del vino que elabora Willy Pérez, de Bodegas Luis Pérez, en Jerez. Es un vino también muy intenso de color, muy vivo y fresco, con mucho tanino aún pero que se redondeará con el tiempo, y muy largo en boca. Apetitoso.



 5. Vara y Pulgar 2012. Otra muestra de barrica, también elaborado por Alberto Orte para Compañía de Vinos del Atlántico, algo más ligero que los Atlántida, pero manteniendo y predominando el carácter varietal, y la frescura frente a la concentración y la madera, de hecho se elabora con menos raspón y barrica usada. Será sin duda más fácil de beber.

Por último hablar del vino de Jose Antonio Rodríguez Muñoz, "Peque", sumiller roteño, gran conocedor de la Tintilla de Rota, de la que da catas, conferencias y escribe libros, que también ha elaborado "su" vino: Clérigo 2011, apenas ciento y pico largo de botellas, y que no podía faltar a este cata. Artesanal al 100% , es pura fruta; ciruelas, higos secos, regalíz,... y recuerdos en boca  las picotas. Rica fruta.

Lo dicho, ya me contarán si de aquí a unos meses se encuentran con alguno de estos vinos 100% Tintilla de Rota.





14 nov. 2013

Amontillado del Príncipe. Bodegas Barbadillo.

Amontillado del Principe de Barbadillo
Palomino 100%
19.5% vol.
Bodegas Barbadillo.
D.O. Jerez

No creo que a estas alturas haya que presentar a esta bodega sanluqueña, Bodegas Barbadillo, sin duda  - iba a decir mundialmente, pero lo mismo me quedo corto - conocida por su vino blanco Castillo de San Diego alias "ponme un barbadillo", y entre los vinos generosos por su Manzanilla en rama que saca puntualmente al comienzo de cada estación meteorológica; la manzanilla Solear está también entre las más comercialmente conocidas.
Dando un salto cuali y cuanti - tativo, su gama de vinos viejos, los VORS están entre los de mejor relación calidad precio, sin discusión alguna, de hecho el Palo Cortado VORS de Barbadillo, que acaba de recibir nada menos que 97 puntos sobre 100 por la prestigiosa revista The Wine Advocate - otro alias, los puntos parker - puede que sean los 97 Puntos Parker más baratos de España, unos 35€ en la misma tienda on line de la bodega. (Hablando de Barbadillo y puntos Parker - no creo que haya nada que objetar a la excelencia otorgada al Palo Cortado Reliquia - está claro que en cuanto a palos cortados Barbadillo es toda una referencia).

A medio camino entre aquellos y estos, pues tenemos la gama media, valga la redundancia; una gama media formada por vinos viejos, aunque no tanto como el Oloroso Cucoel PX La Cilla, el Palo Cortado Obispo Gascón y este Amontillado del Príncipe de Barbadillo, que debe ser el nombre completo del vino, aunque antiguamente se llamaba Amontillado del Príncipe Pío, un curioso nombre que nos suena por varias cosas, por lo menos a los que hemos vivido en Madrid: antigua estación del Norte, antigua estación de Cercanías y hoy intercambiador de transportes de la Comunidad de Madrid y además por ser, la Montaña del Príncipe Pio,  la zona de Madrid donde ocurrieron los hechos del 3 de Mayo de 1808. Siempre me ha interesado saber de donde proceden los nombres de los vinos, y en concreto los vinos de Jerez dan mucho juego para eso. Como también es el caso del Palo Cortado del Obispo Gascón, que es un apellido gentilicio, de la zona del Suroeste de Francia (Gascogne), aunque no he podido encontrar a qué obispo gascón - con minúscula - se refiere el vino.
Pero bueno, todo eso es otra historia, nunca mejor dicho.

Actualmente, el Amontillado Príncipe de Barbadillo, es un soberbio amontillado viejo de aproximadamente unos 15 años de crianza media, con aproximadamente la mitad de ellos bajo velo de flor, en  crianza biológica como una manzanilla hasta llegar a manzanilla pasada, y el resto - tras encabezarlo añadiendo alcohol vínico hasta los 17-18º en crianza oxidativa.

Esta es sin duda, la clave de la complejidad de los buenos amontillados, y lo que hace que sean uno de mis vinos favoritos, digamos que coge "lo mejor de cada casa" : los finos y punzantes aromas de las manzanillas y las elegantes notas de madera tostada, frutos secos, caramelo, etc de los olorosos.

Es verdaderamente tan complejo como delicioso, y además tiene una extraordinaria relación calidad precio que lo hace aún más atractivo si cabe.
A mi ya se me ha acabado la botella que tenía y creo que voy a repetir, aunque quizás subo un peldaño más.